Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Diego Cornejo Menacho, ex subdirector de Información de HOY

Archivado en Correspondencia • Fecha: 14-06-2007 05:39:16

Cuando se grande, quiero ser como tú.

clic de ojos inmensos,

p.

Escrito por Julia Pérez
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escritor-acuarelista

Archivado en Correspondencia • Fecha: 04-05-2007 05:22:06

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué si me miráis, miráis airados?

Escrito por Julia Pérez
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La palabra y el silencio

Archivado en Literatura • Fecha: 03-05-2007 05:26:52

Borrárse, ese es el camino . Vuelve la transparencia, y sobre la transporencia: la palabra y el silencio.

Nianor Vélez, en un ensayo sobre Valente que no recuerdo cómo se titulaba.

Escrito por Julia Pérez
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Nombres y nombres

Archivado en Prensa • Fecha: 27-04-2007 05:30:21

Potito Starace

vaya nombre para un tenista!!!!

Quisiera ver su foto. Debe teber cara de culo.

Escrito por Julia Pérez
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Freud

Archivado en De variado librero • Fecha: 01-02-2007 05:41:19

“Cada época posee personajes que la identifican pues produjeron cambios profundos en lo social y cultural. Uno de estos personajes excepcionales fue Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis. Aunque nacido en 1856, su trabajo como investigador y creador de la teoría psíquica más revolucionaria lo realiza en el siglo XX. Su descubrimiento de lo inconsciente divide el mundo en un antes y un después que nadie se atreve a desconocer. Sin Freud, Occidente no sería lo que es, pues la marca freudiana se halla en casi todo. Con el psicoanálisis, el sujeto pierde las corazas tras las cuales se escondían los verdaderos deseos. No hubo, pues, más remedio que dejar de lado y para siempre esa supuesta ingenuidad que nos sirvió para aparecer rectos, buenos y éticos. Nos obligó a dudar de todas nuestras buenas intenciones.

Colocó al sujeto en los espacios oscuros y siempre enrevesados del deseo. Su análisis del mito le permitió descubrir que en cada niño y niña hay un Edipo que desea apropiarse de su madre como objeto exclusivo de su deseo y que, para lograrlo, no duda en enfrentarse al padre con intenciones nada benignas. Un drama que se convierte en el cimiento de la existencia de cada sujeto y de la sociedad. Una realidad que permite que la cultura se sostenga porque, al editar en sí mismos los ancestrales deseos y al asumir las prohibiciones, hijas e hijos terminan legitimando sus deseos y sus goces.

Lo inconsciente actúa sin cesar y siempre a espaldas del sujeto. Al tiempo que lo llena de conflictos, lo protege y lo salva. No se trata de un depósito de lo que reprimimos, sino de una entidad convertida en la base a la existencia. Es el gran arquitecto de todos y cada uno de nuestros síntomas con los cuales el sujeto se enfrenta a la angustia y al placer. Cada síntoma es una construcción metafórica cuyos sentidos solo pueden ser develados mediante la intervención psicoanalítica. Por lo mismo, en cada sujeto no cesa de reeditarse una perenne pugna entre el deseo y lo prohibido, entre el gozo y la culpa lo cual se revela con particular nitidez en cada uno de nuestros sueños. Freud no es un moralista. Dijo que existimos en perenne discordia pues sobrevivimos en medio de un malestar destinado a salvarnos del caos. Así como tasamos el bien y el mal, somos capaces de sublimar nuestros deseos, el placer, el goce y la misma violencia. Nos dijo, finalmente que cada uno posee una vocación de goce pero que siempre hay un más allá de ese goce que es la muerte a la que anticipamos cuando somos capaces de solazarnos en nuestros sufrimientos. Poseemos, dijo, una suerte de compulsión a repetir incesantemente aquello que nos hace daño, lo que nos conduce al sufrimiento”.

Rodrigo Tenorio Ambrossi
(mi loquero)

Escrito por Julia Pérez
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